Este fin de semana ha sido muy especial para la Colonia. Con motivo del 200 aniversario de Marcelino Champagnat, el fundador de los Maristas, nos hemos ido de acampada con los demás Castores de la Comunidad Autónoma.

El viernes salimos de las bases rumbo a Valladolid acompañados de los Pioneros, que seguirían su ruta hasta Segovia. Tras unas horas de nervios nos bajamos en la Residencia Marista de Champagnat en Valladolid, lugar donde hemos pasado el fin de semana. Allí pudimos hacer juegos para conocer a nuestros amigos castores de los Grupos Scouts Pisuerga e Íberos, ambos de Valladolid. Por la noche, tuvimos una velada y las diferentes colonias hicimos una actuación para los demás que nos salieron estupendas, además de los bailes y canciones que aprendimos.

El sábado el sol nos acompañó y los Castores nos fuimos de excursión a comer en un bello y oloroso paisaje de almendros. Tras mucho caminar y con gran peso en la mochila debido al bocata que llevábamos, tuvimos tiempo de jugar y aprender un poco más sobre Marcelino Champagnat y la identidad marista que tenemos en común todos los grupos.

Por la tarde, tras la vuelta de la marcha, hicimos un taller para crear nuestra marioneta castor. Además, tuvimos una clase de interpretación teatral donde descargamos fuerzas, aprendimos a conocer e interpretar nuestro cuerpo y a comunicarnos con sonidos. ¡¡Qué bien lo pasamos!! Pero no había acabado todo…hicimos otro taller de banderas que luego pudimos intercambiar con los demás y por la noche, antes de ir a dormir tras el duro día, pudimos jugar a la luz de la luna llena.

El domingo, con unas ganas enormes de aprovechar el día, nos juntamos en una celebración para dar las gracias por los momentos vividos, expresar qué significaba la unión Marista y cómo no, cantar unas canciones y hacernos unas fotos todos juntos. Durante este día, también tuvimos tiempo de hacer la evaluación y comentar lo que más nos había gustado. Por supuesto, como tan bien se nos da a los Castores, tuvimos tiempo de jugar, jugar y seguir jugando.

El momento más triste llegó después de comer cuando nos tocó despedirnos. Pero los Castores sabemos que esto sólo ha sido el principio de la larga amistad que nos espera. Es una suerte ser la rama pequeña y saber que nos quedan muchos años de escultismo marista por delante.

Desde aquí agradecemos a todos nuestros Scouters, por cuidarnos tan bien y hacer posible este tipo de actividad y por encima de todo, agradecemos a Marcelino Champagnat, y a todos los Hermanos Maristas que han continuado la Obra, por la gran idea que tuvo de trabajar por educarnos, de luchar como nosotros los Scouts, por un mundo mejor… ¡¡Van a ser 200 y más, más, más… y de eso, los pequeños del Grupo, estamos seguros. ¡¡Ya estamos deseando que llegue la siguiente!!

“La buena educación de los niños pide que se les ame,

y que se les ame a todos por igual”

Marcelino Champagnat

castores maristas